OCENEO nació de una observación, en una playa de la costa este australiana en 2018: un traje de neopreno rasgado y nadie para reciclarlo. Cada año, decenas de toneladas de neopreno acaban en el vertedero o en el incinerador, mientras que el material, en sí, todavía tiene mucho que ofrecer.
De este derroche nació una convicción simple, que se convirtió en nuestra razón de ser: nunca tirar lo que puede renacer. En lugar de producir cada vez más, partimos de lo que ya existe, un traje que ha surfeado, buceado y vivido, para ofrecerle una segunda vida noble y deseable.
Cada par de gafas OCENEO lleva esta historia. Hechas a mano cerca de la Bahía de Arcachón, demuestran que un residuo técnico puede convertirse en un objeto de estilo, duradero y fabricado localmente. Este es todo el sentido de nuestro enfoque.
